UNIVERSIDAD
ESTATAL AMAZÓNICA
FACULTAD
CIENCAS DE LA VIDA
CARRERA-EDUCACIÓN INICIAL MODALIDAD- EN LÍNEA
DANIELA
ROMAN
HEIDY
NARVAEZ
MAYRA
YAGUACHI
CONCEPO DE NEUROPLASTICIDAD
La
neuroplasticidad también se conoce como plasticidad cerebral o neuronal. Es un
proceso que requiere modificaciones tanto funcionales como estructurales en el
cerebro. Es la capacidad del sistema nervioso de modificar su actividad como
respuesta a estímulos internos o externos, mediante la reestructuración de sus
funciones, conexiones o estructura tras sufrir lesiones. Estas modificaciones
pueden ser provechosas y permitir la recuperación de la función tras una
lesión; o pueden ser neutrales, lo que significa que no experimentan ningún
cambio (Guadamuz DJ, 2022).
TIPOS
DE NEUROPLASTICIDAD
Neuroplasticidad estructural
Hace
referencia a las transformaciones que ocurren en la sinapsis neuronal, como el
establecimiento de dendritas o alteraciones en la síntesis de proteínas dentro
de las neuronas. Esta categorización incluye el desarrollo embrionario y la
migración de las neuronas hasta su posición en la corteza cerebral (SALUD,
2021).
Neuroplasticidad funcional
Se
basa en los procesos fundamentales de aprendizaje y memoria. A lo largo de
estos procesos, se producen alteraciones en la sinapsis neuronal, a causa de
modificaciones bioquímicas dentro de cada célula y cambios en el entramado
neuronal. La plasticidad neuronal se produce porque todas las neuronas
sinápticas comparten neurotransmisores en mayor o menor medida. Un
acontecimiento que modifica la actividad neuronal produce una lluvia inusual de
estas moléculas en la comunicación de la red, como puede suceder con un
recuerdo (SALUD, 2021).
FACTORES QUE AFECTAN LA
NEUROPLASTICIDAD
Factores
ambientales
Los
factores ambientales tienen un impacto significativo en la neuroplasticidad,
especialmente en la infancia, un entorno que ofrezca estímulos diversos, como
juegos, materiales educativos, interacción social y experiencias sensoriales,
promueve la creación y el fortalecimiento de las conexiones neuronales, lo que
apoya el aprendizaje. En cambio, los ambientes con escasa estimulación pueden
restringir el desarrollo cerebral. De acuerdo con Herrera (2024), los entornos
enriquecidos producen cambios positivos en el cerebro y favorecen el
aprendizaje significativo.
Factores emocionales
Las
emociones tienen un impacto directo en la habilidad del cerebro para adquirir
conocimientos. Estados emocionales positivos, tales como la motivación, la
seguridad y el bienestar, promueven la neuroplasticidad. Por otro lado,
emociones negativas persistentes, como el miedo o la ansiedad, pueden
obstaculizar la creación de nuevas conexiones neuronales. Mora (2020) indica
que "solo se puede aprender aquello que se ama", subrayando que la
emoción es un factor fundamental para activar los mecanismos neuroplásticos que
intervienen en el aprendizaje.
Factores biológicos
Entre
los factores biológicos que afectan la neuroplasticidad se incluyen la
genética, la edad, la salud cerebral y los procesos neuroquímicos, durante la
infancia, la plasticidad cerebral es más pronunciada debido a la rápida
formación de sinapsis, aunque esta capacidad disminuye con el paso del tiempo,
el cerebro conserva la habilidad de reorganizarse a lo largo de toda su vida.
Según Redolar (2021), los cambios neuroplásticos están determinados por
procesos biológicos como la sinaptogénesis, la poda sináptica y la liberación
de neurotransmisores.
Factores sociales
La
interacción social constituye un elemento fundamental para el desarrollo
neuroplástico. El contacto con otras personas, el uso del lenguaje, el juego en
cooperación y la convivencia fomentan el crecimiento cognitivo y emocional,
reforzando las conexiones neuronales asociadas al aprendizaje social. La UNESCO
(2021) subraya que los entornos educativos inclusivos y que estimulan
socialmente favorecen el desarrollo integral del cerebro.
Factores físicos y
salud
La
actividad física, un descanso apropiado y una dieta balanceada tienen un
impacto positivo en la neuroplasticidad. El ejercicio físico promueve la
generación de compuestos que benefician la supervivencia de las neuronas,
mientras que el sueño facilita la consolidación del aprendizaje y la
reestructuración de las redes neuronales. De acuerdo con Campos et al. (2020),
tanto el ejercicio como un descanso adecuado contribuyen a la plasticidad
cerebral y al rendimiento cognitivo.
DEFINICIÓN DE SINAPTOGÉNESIS
La
sinaptogénesis es el proceso neurobiológico a través del cual se crean nuevas
sinapsis, es decir, conexiones funcionales entre las neuronas del sistema
nervioso. Este proceso se lleva a cabo como respuesta a la estimulación, la
experiencia y el aprendizaje, lo que permite al cerebro establecer y fortalecer
circuitos neuronales. Mediante la sinaptogénesis, las neuronas pueden optimizar
la transmisión de información a través de señales eléctricas y químicas, lo
cual es esencial para el desarrollo de funciones cognitivas como la memoria, el
aprendizaje, el lenguaje y la adaptación al entorno Gámez (2025).
Importancia de la sinaptogénesis en
el aprendizaje
La
sinaptogénesis es esencial para el aprendizaje, ya que permite al cerebro
almacenar y procesar información de manera eficiente, cada vez que adquirimos
un nuevo conocimiento o practicamos una habilidad, se crean y refuerzan nuevas
sinapsis, lo que facilita la consolidación de la memoria y la retención de lo
aprendido. Además, Rojas (202) señala que la sinaptogénesis favorece la
adaptación y reorganización neuronal. Las conexiones que se utilizan con
frecuencia se fortalecen, mientras que aquellas que no se emplean pueden ser
eliminadas (poda neuronal), optimizando así las redes cerebrales para un
aprendizaje más efectivo, en el contexto educativo, esto implica que las
experiencias de aprendizaje que son activas, repetitivas y significativas
ayudan a fortalecer las sinapsis, promoviendo un aprendizaje duradero y
habilidades cognitivas robustas.
Desarrollo y evolución de la
sinaptogénesis a lo largo del proceso educativo
La
sinaptogénesis es el proceso mediante el cual se forman conexiones sinápticas
entre las neuronas del cerebro, permitiendo la comunicación neuronal y
sustentando funciones como el aprendizaje, la memoria y el desarrollo cognitivo
y socioemocional. Según Cedeño Barro et al. (2025), este proceso forma parte de
la neuroplasticidad cerebral y demuestra que el aprendizaje genera cambios
estructurales en el cerebro a partir de las experiencias educativas.
Durante
la primera infancia, especialmente entre los 0 y 5 años, la sinaptogénesis
ocurre de manera acelerada, produciendo una gran cantidad de conexiones
neuronales en respuesta a los estímulos del entorno. Chillo Proaño et al.
(2025) explican que experiencias como el juego, el lenguaje y la interacción
social fortalecen las conexiones sinápticas más utilizadas, sentando las bases
del desarrollo cognitivo, emocional y social del niño.
Al
avanzar hacia la educación básica, el cerebro complementa la sinaptogénesis con
la poda sináptica, proceso mediante el cual se eliminan las conexiones
neuronales poco utilizadas y se refuerzan aquellas que se activan con mayor
frecuencia. De acuerdo con Cedeño Barro et al. (2025), este refinamiento
neuronal favorece una mayor eficiencia cerebral y contribuye a la consolidación
de aprendizajes como la lectura, la escritura y el razonamiento lógico.
Durante
la adolescencia, la sinaptogénesis continúa de forma más selectiva,
especialmente en regiones como la corteza prefrontal, responsable de las
funciones ejecutivas. Según Chillo Proaño et al. (2025), en esta etapa se
reorganizan las conexiones neuronales vinculadas a la toma de decisiones, la
planificación y el control de impulsos, procesos que pueden fortalecerse
mediante entornos educativos que promuevan el pensamiento crítico y el
acompañamiento socioemocional.
En la educación superior y la adultez, la sinaptogénesis se mantiene activa gracias a la neuroplasticidad, permitiendo la formación de nuevas conexiones sinápticas frente a aprendizajes complejos y experiencias significativas. Cedeño Barro et al. (2025) señalan que la estimulación cognitiva constante y la práctica reflexiva favorecen la reorganización neuronal, demostrando que el aprendizaje puede mantenerse a lo largo de toda la vida.
En conclusión, la sinaptogénesis es un proceso continuo que evoluciona a lo largo del desarrollo humano y está estrechamente relacionado con la calidad de las experiencias educativas. De acuerdo con Chillo Proaño et al. (2025), integrar los aportes de la neurociencia en la educación permite fortalecer conexiones neuronales eficientes y duraderas, potenciando el aprendizaje significativo desde la infancia hasta la adultez.
Campos, A., López, M., & González, J. (2020). Neuroplasticidad y
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Chillo Proaño, K. J., Chiriguaya Pacheco, L. C., León Freire, L. P.,
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Gámez, A. R. (2025). La neuroplasticidad en el pensamiento
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Redolar, D. (2021). Neurociencia cognitiva. Editorial Médica
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